¿Qué es la aromaterapia?

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La aromaterapia es la utilización terapéutica de los aceites esenciales. Las plantas contienen sustancias complejas y poderosas conocidas como aceites esenciales. Cada vez que arrancamos el pétalo de una flor, una hoja, una rama o cualquier otra parte de una planta, esta libera un perfume. Esto significa que se ha liberado un aceite esencial.


Es una ciencia de tradición ancestral, desde la antigüedad civilizaciones de todo el mundo han apreciado las plantas por sus efectos relajantes y reconfortantes sobre la mente. Su estudio forma parte de la fitoterapia. Se fundamenta en un enfoque holístico: el ser humano es entendido como un todo en el que se interrelacionan cada una de las esferas que lo configuran. 

La aromaterapia actúa sobre nuestro sentido del olfato y mediante la absorción al torrente sanguíneo. Aproximadamente el 15 por ciento del aire que inhalamos se dirige al techo de la nariz, donde los receptores olfatorios transportan los olores directamente a una parte del cerebro llamada sistema límbico.

Esta área está conectada con el instinto, el humor y la emoción y se cree que la aromaterapia puede estimular la liberación de sustancias químicas que juegan un papel en la liberación de emociones.

 

Cómo el olor impacta nuestro cerebro y cuerpo.

Tenemos un conjunto de neuronas que se encuentran justo detrás de nuestra frente en la parte superior de nuestro conducto nasal llamado bulbo olfatorio. Es una colección de neuronas, que son células nerviosas, que envían pequeños cables llamados axones a la parte posterior de la nariz.

Esos pequeños cables detectan o son activados por compuestos químicos volátiles, volátil significa que flotan en el medio ambiente. Estos productos químicos pueden provenir de cualquier cosa, de galletas o del olor de una rosa. Entran por la nariz y luego se adhieren a algunas de estas neuronas y las activan, lo que hace que envíen señales eléctricas al cerebro.

Hay dos vías por las que esas señales eléctricas fluyen e impactan en nuestro comportamiento. El primero es un camino para las llamadas asociaciones de olores innatas. Algunos de esos compuestos químicos desencadenarán una vía que se dirige a áreas del cerebro que están diseñadas para alejarnos de las cosas. En particular, cosas como el humo del fuego y el vómito son dos ejemplos. Los bebés y los adultos no requieren aprendizaje, huelen vómito que se retraen. Huelen el humo y causa una especie de sistema de alarma o un aumento en el estado de alerta en el cerebro, eso es innato, no requiere ningún aprendizaje.

Otros compuestos de olor activan una vía que está involucrada en la asociación de olores aprendida. Cosas como galletas en Navidad o el olor de la ropa de alguien o su casa que reconociste como suya en una experiencia anterior.

Tienes estas dos vías por las cuales el olor puede afectar nuestros sentimientos, pensamientos y comportamientos. 

El Sistema Límbico

El sistema límbico es una de las redes de neuronas más interesantes e importantes a la hora de estudiar el comportamiento humano, ya que es una de las partes del cerebro con un papel más relevante en la aparición de los estados de ánimo.

Es por eso que a veces es llamado "el cerebro emocional". Pero... ¿qué es exactamente el sistema límbico y cuáles son sus funciones?


El sistema límbico es un conjunto de estructuras del encéfalo con límites difusos que están especialmente conectadas entre sí y cuya función tiene que ver con la aparición de los estados emocionales o con aquello que puede entenderse por "instintos", si usamos este concepto en su sentido más amplio. El miedo, la felicidad o la rabia, así como todos los estados emocionales llenos de matices, tienen su principal base neurológica en esta red de neuronas.

Así pues, en el centro de la utilidad del sistema límbico están las emociones, aquello que vinculamos con lo irracional. Sin embargo, las consecuencias de lo que ocurre en el sistema límbico afectan a muchos procesos que, teóricamente, no tenemos por qué asociar con la cara emotiva del ser humano, como la memorización y el aprendizaje.

el sistema límbico es algo así como el juez que determina lo que merece ser aprendido y de qué modo ha de ser memorizado dependiendo de las sensaciones placenteras o dolorosas que nos produce cada situación.

Es decir, que del sistema límbico depende el modo en el que se aprende el valor positivo o negativo de cada una de las experiencias que se viven. Pero, además, el modo en el que el sistema límbico influya en nuestra manera de aprender irá teniendo repercusiones en nuestra personalidad.

Ejemplos de cómo la aromaterapia podría afectar nuestro cuerpo

Ondas cerebrales: el aroma de jazmín incrementa las ondas beta que se presentan con mayor frecuencia en estados de concentración o de alta emotividad; mientras que el aroma a sándalo y pino aumentan la generación de ondas alfa, que es la frecuencia cerebral dominante en estados de relajación.


La presión arterial baja con el aroma de nerolí y valeriana.

 

La micro vibración es un fino temblor observado en los animales de sangre caliente influenciado por la tensión muscular. Este indicador disminuyó con los aromas de naranja y lavanda. Los aromas de jazmín, manzanilla y almizcle aumentaron la micro vibración y con ello, la tensión muscular.


Constricción vaso periférica, asociado al estrés psicológico. El jazmín y la pimienta tienen efectos relajantes.
 

Ritmo cardíaco: la desaceleración del ritmo cardíaco se favorece con los aromas dulces, en especial con el de rosas. Con el aroma de limón se desacelera debido a una mayor concentración ante un estímulo de alerta, la mente se anticipa.


Capacidad de respuesta: el jazmín reduce el tiempo de reacción ante una decisión mientras que la lavanda lo aumenta.


Aprendizaje: los aromas que resultan agradables a los personas aumentan la capacidad de memorizar. El limón, eucalipto y lirio por ejemplo. También se ha encontrado que la lavanda, la rosa y la naranja aumentan la relajación mental mientras que el jazmín, la manzanilla y el almizcle estimulan la mente.


El aroma de heliotropo reduce el estrés y la ansiedad.

 

Los aromas agradables permiten recordar momentos placenteros, mientras que los desagradables inhiben estos recuerdos. Además, los cambios en las cualidades emocionales inducidos por los aromas han sido aprendidos como resultado del contexto en el cual fueron inicialmente experimentados.