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Diario de nuestro viaje

ACOMPAÑAR A NUESTROS HIJ@S

Actualizado: 7 mar

A pesar de tener 30,40, 50, 60 o 70 años nuestr@s niñ@s siguen viv@s en nuestro interior.


Todas nuestras vivencias están grabadas en nuestro Ser. El Alma y el cuerpo guardan todas las experiencias, impactos, sensaciones y emociones vividas, más allá que nuestra mente nos lo muestre y seamos conscientes o no.


La llegada de un Ser abre la puerta a toda una experiencia de Vida, la experiencia de un Ser energético en un cuerpo físico. Al nacer traemos información “incorporada” como Seres y nuestro árbol genealógico deja una impromta también en nosotr@s, antes de “empezar la partida”. Pero desde el momento en que un Ser se engendra, arranca un registro de experiencias que se graba en lo más profundo de nuestra Alma y nuestro cuerpo. Recogemos toda la información de nuestro entorno en el vientre de la madre, de nuestro propio proceso de parto. Nuestros primeros años de vida, en los que aún nuestra percepción se mantiene abierta y la conexión con el Ser Energético que Somos es más “cercana”, configuran toda nuestra experiencia para el resto de nuestro tránsito y también todas las experiencias intensas marcarán una huella que se dejará sentir el resto de nuestra vida.


Pero debajo de todo ello, Siempre sigue estando el Ser, el Alma que camina. Como padres/madres siento que, en realidad, somos como un centro de acogida que acepta y elige acompañar un Ser, un Alma para una experiencia aquí en la Tierra, y eso es lo que no tenemos que perder nunca de vista.


Nuestr@s hij@s son Seres, que son niños, sí pero son Almas, Almas sabias que no nos pertenecen, que están tratando en mayor o menor medida “llevar” esta experiencia en la Tierra.


Y es el cuidado de esa Alma la que es la prioridad y el compromiso que realmente hemos aceptado.

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